Rodrigo Fáez

MADRID — Si hay una frase que describe, a la perfección, la sensación del vestuario del Real Madrid tras el partido contra el Manchester City es la de “estamos vivos”. El partido terminó con un 4-3 que, en caso de haber estado más inspirada la delantera de los Citizens, podría haber sido más abultado.

El Real Madrid empezó el partido, pero no llegó a él hasta el minuto 20. El inicio de los blancos fue un desastre colectivo: blandos en defensa, espesos en el centro del campo y nulos en ataque porque no llegaba un balón a los delanteros. Además, hubo una falta de intensidad preocupante en lo colectivo que hizo que el City tomara una ventaja de dos goles en menos de trece minutos de encuentro.

El Madrid tiene que mejorar en eso porque no se puede permitir una imagen así en semifinales de la Champions League. Ni es digno, ni necesario. La historia blanca se nutre de remontadas épicas y de noches especiales, pero si los aficionados, aunque sea eventualmente, se pueden ahorrar cierto sufrimiento, lo agradecerán.

También es cierto que el City cometió un error que puede ser histórico. De ahí el enfado de Guardiola post partido: al Madrid hay que rematarlo porque, de lo contrario, te mete el agua en casa. Y si alguien conoce cómo se las gastan los blancos, ése es Pep. Un Guardiola parco en palabras y distante ante los medios ya dejaba entrever tras el partido lo que puede suceder el próximo miércoles.

Y es que el Santiago Bernabéu ya pide otra noche épica. Una de esas jornadas a las que el Madrid está abonado este año: primero fue contra el PSG, luego contra el Chelsea y, el miércoles, se espera algo parecido contra el City. Por eso a los de Ancelotti poco se les puede reprochar este año. Con una plantilla más que justa en cuanto a calidad y cantidad, el italiano ha colado al equipo en semifinales de la Champions League y puede ser campeón de La Liga a falta de cuatro jornadas.

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Eso sí, hay casos puntuales que han de mejorar en los próximos días porque, de lo contrario, por mucha noche mágica que se venda desde el entorno del club, no hay nada que hacer. Eder Militao, que no estaba lesionado, lleva unas semanas que parece otro. Quizá también sea porque tenía tan bien acostumbrado al madridismo que cuando baja su rendimiento se nota más, pero el Madrid necesita la mejor versión del brasileño. Porque sin su pico de forma, David Alaba también baja enteros, como se demostró en el Etihad.

El austriaco tiene por delante varios días para recuperar una forma perdida por la irregularidad de las lesiones. Es lo mismo que ocurre con Ferland Mendy, que este año parece otro. Además, la vuelta de Casemiro será imprescindible: Toni Kroos, aparte de no ser el mismo que en otras temporadas, no puede jugar de 5 por delante de la defensa. En Manchester, el alemán no sabía por dónde le venían los skyblues y no estuvo a la altura.

Por lo demás, el Madrid se volvió a encomendar a Vinícius Júnior y a Karim Benzema, normal por otra parte, en un alarde de practicad y puntería en el área contraria. Su estado de forma es exquisito y forman la que seguramente sea la mejor sociedad del futbol mundial en estos momentos. El Madrid los necesita en su mejor momento para marcar dos goles más que el City, que nunca es fácil. Veremos si el Bernabéu vuelve a vibrar y, con él, al equipo conseguir una gesta que sería histórica a juzgar por la trayectoria y opciones del Madrid este año.