A menudo y erróneamente se ha creído que los efectos del COVID-19 en los niños siempre son leves y que, de llegar a contraerlo, sería de manera asintomática o casi imperceptible. Sin embargo, el coronavirus afecta a los niños de muchas maneras dejando, en algunos casos, secuelas físicas y mentales.

La pediatra de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota,  Nusheen Ameenuddin ha visto de primera mano cuánto ha pesado la pandemia sobre sus pequeños pacientes.

Según cuenta Ameenuddin en un encuentro virtual que sostuvo con algunos periodistas de Latinoamérica, un efecto secundario, particularmente raro y grave del COVID-19 es el síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés).

La pediatra destacó que entre los niños que contrajeron el síndrome inflamatorio multisistémico, la mayoría no se había vacunado.

El MIS-C ocasiona daños en el corazón y los vasos capilares, así como daño permanente en los pulmones e incluso, puede ocasionar embolias, algo que normalmente no se ven en niños, por lo que se habla de daños considerables que pueden durar toda una vida. “Algunos de los niños que han sobrevivido, quedaron con secuelas permanentes en el cerebro por los problemas vasculares ocasionados. El MIS-C es poco común, pero cuando da, es muy severo”, apuntó.